"Estado versus Mercado"

                    Por : Carlos Sanz Castillero

La economía es algo cotidiano e importante para nuestra vida más inmediata. Todos solemos hablar más de la cuenta sobre lo que ignoramos, quizá porque hablar es gratificante y además barato. Dicho esto no nos asombra la falta de unanimidad ante la principal cuestión económica de nuestro tiempo: el establecimiento de los ámbitos respectivos del Estado y el mercado.

 

ELOGIO AL MERCADO.

 

        El capitalismo es salvaje luego el mercado sería la selva; aunque en la selva no existe el capitalismo. Sólo impera la ley del más fuerte. La condición de libertad es la restricción, justo lo contrario de lo que parece a primera vista. Los mercados surgen donde hay libertad, justicia y seguridad personal mediante la protección de derechos y garantizando el cumplimiento de los contratos.

        No puede ser casualidad que allí donde reina la libertad, económica suele reinar también la política donde los soberanos eliminan la libertad de mercado junto con las demás libertades. No hay un mercado sin un orden dirigido por el Gobierno. Se dirá que esto no es cierto ya que hace años había mercados de esclavos y actualmente hay mercado de asesinatos.

        El mercado ha sido tratado tradicionalmente por la ciencia económica desde la perspectiva de la asignación de recursos para los pobres.

        El mercado es el conjunto de relaciones que mantienen los seres humanos entre sí y se concretan en las transacciones que hacemos para satisfacer nuestras necesidades. Todos participamos del mercado mundial ya que sólo trabajamos en una actividad, o como máximo en 2 o 3, con el fruto de esas actividades compramos lo que necesitamos.

        El mercado no es una máquina sino un complejo social de descubrimiento y transmisión de información sobre oportunidades que llaman la atención cuando se trasforman en grandes compañías y llegan a ser grandes multinacionales en poco tiempo. El mercado no impulsa el materialismo y la vulgaridad, sino que ofrece como resultado de la división del trabajo un abanico de bienes y servicios.

        Los mercados rinden amplias ventajas sociales, para ello impulsan a todos los agentes a competir para brindar bienes y servicios. Los mercados abiertos son beneficiosos siempre, incluso cuando los gobiernos de algunos países cierran los suyos; muchos economistas se inclinan por la supresión de barreras de entrada al mercado para asegurar un mayor número de competidores del mismo.

        El mercado no solo se auto-anulaba en monopolios o era ineficiente en la provisión de bienes públicos o con efectos externos, sino que se le añadirán dos efectos muy graves: es injusto y provoca perturbaciones macroeconómicas. La desigualdad (defendida por la ley) puede verse como un fallo de mercado.

        En realidad, todos los mercados tienen problemas de información que afecta a la virtual totalidad de nuestras transacciones. El Estado tiene que intervenir en los mercados para proteger a los débiles, los trabajadores, los consumidores, los inquilinos, etc... pero esta intervención no es neutral, ni mucho menos lógicamente preferible a su ausencia como se veía en la segunda parte.

        Hay fallos de mercado, pero su corrección no exige recorte de la libertad. Puede haber soluciones de mercado.

 

CRITICA DEL ESTADO.

 

Se dice que el Estado es como una familia. “Hacienda somos todos”. Pero el Estado se separa y distingue de todas las demás instituciones, por un signo único: la coacción. El estado ha sido interpretado siempre como el garante de la seguridad, la libertad y la justicia, pero en un principio:

 

1)   La seguridad era física ante los delincuentes y los enemigos foráneos.

2)   La libertad comportaba que el poder se abstenía de inmiscuirse en las vidas y propiedades de sus súbditos.

3)   La justicia consistía en que a cada uno debía dársele lo que era suyo.

Pero la situación se modificó después de forma dramática.

 

En la actualidad:

1)   La seguridad es interpretada en el más amplio de los sentidos: el Estado debe asegurar a sus súbditos mucho más que su mera integridad física, y a ella se debe añadir la salud, la educación, el retiro, la vivienda, etc...

2)   La libertad ya no constituye un freno ante el poder, puesto que la propiedad privada debe complementarse con otros factores para conseguir un óptimo social.

3)   La justicia ya no es dar a cada uno lo suyo sino darle lo que “merece” según unos criterios de difícil definición y que estipula el poder.

 

El Estado ha llegado a ocupar la mitad de la riqueza nacional.

        El Estado es una sociedad donde prevalece un orden ético de responsabilidad mientras se desdeña la moral. Cuanto menos papel tenga la moral en la restricción del comportamiento humano más tendrá el Estado.

        La expansión del Estado en aras de la justicia y la igualdad limita la libertad y amplía el mando de los políticos. Pero lo que ha sucedido con el Estado es que ha perdido la capacidad de proteger los derechos y libertades de los ciudadanos, para lo cual se supone que fue inventado. Una muestra extraordinaria de esta perversión es nada menos que la ley, que ha pasado de ser el refugio del ciudadano a ser una espada de Damocles. Hay innumerables leyes, de imposible cumplimento: su propia multiplicidad, complejidad y severidad estimulan su violación.

 

OPINIÓN PERSONAL.

 

        Al comienzo de este ensayo vimos que la civilización y el progreso económico reclaman el Estado de Derecho: la igualdad ante la ley, la justicia y el cumplimiento de los contratos, la libertad de comercio, la limitación del poder político y la defensa de los derechos humanos, en especial la seguridad personal y la propiedad privada. Es cierto que el moderno Estado intervencionista ha vulnerado algunos de estos principios fundamentales, pero no todos.

        En mi opinión no me parece justo que solamente se critique la economía centralizada (Estado) pues no solamente tiene cosas malas como intenta reflejar el autor, por ejemplo las llamadas intervenciones humanitarias como el caso de Kosovo o la actual guerra en Afganistán. Muchos de nosotros ignorábamos las tragedias que tenían lugar fuera de nuestras fronteras, bien es cierto que si no hubieran intervenido las potencias extranjeras sus habitantes hubieran solucionado sus propios problemas pero les hubiera llevado mucho más tiempo. Ahora bien el autor nos dice “que no hay que perder nunca de vista que el Estado no tiene recursos y todo lo que tiene se lo ha quitado antes a los ciudadanos”.

        El autor hace un elogio continuo del Mercado pero no hace una crítica clara de la economía de mercado –al menos yo no la he visto- porque no todo en la economía de mercado es bueno ya que como todo tiene sus fallos más o menos graves.

        Un sabio de la antigua Grecia sentenció que el mejor sistema político e institucional no era el mejor sistema posible sino el mejor que el pueblo fuese capaz de asumir. Para ello tendríamos que evitar el intervencionismo, probar las virtudes del mercado aumentando la autonomía de las personas, sin quitarles su dinero (llámese Hacienda) y con amplias libertades, no permisos.

        En una cosa si estoy de acuerdo con el autor “el mercado funciona mejor en la práctica que en la teoría, y el Estado funciona mejor en la teoría que en la práctica”.